Son las 18 y cuarto de la tarde de un domingo cualquiera, bueno, cualquiera para otros, porque lo que es para mi, es diferente. Porque?...porque estoy sentado ante el ordenata con mi hijo Alex sobre mis piernas, yo escribo y el hace como el que habla con su telefono de mentirijilla, según le oigo, en castellano por supuesto, dice , a no se quien, que está jugando con Angela y con papá....
Entendeis ahora porqué no se trata para mí de un domingo cualquiera?...
Con esto os quiero demostrar que ya puede ser todo lo duro que quiera ser el proceso, y sobre todo la estancia en el país, que la recompensa....NO TIENE PRECIO.